Todo sobre el fotoenvejecimiento

    El fotoenvejecimiento es un proceso que se caracteriza por la aparición de una serie de signos (sobre todo en las zonas más expuestas al sol) entre los que podemos destacar

  • Arrugas de diversa profundidad en ojos, boca y frente. Este signo se corresponde fundamentalmente con la destrucción de las fibras de colágeno y elastina por la acción de los rayos ultravioleta.
  • Decoloraciones (aclaramientos y oscurecimientos). Además, el sol puede también producir cambios permanentes en los vasos sanguíneos dando un aspecto rojizo a la piel.
  • Pecas.
  • Lentigo: conocidas como manchas del hígado aunque no tienen relación con éste. Puntos con una pigmentación incrementada, de color marrón, negro ó grís y tamaño variado. Aparecen fundamentealmente en zonas de especial riesgo por estar más frecuentemente expuestas como la cara, las manos, los brazos y la parte alta de la espalda.
  • Lentigo labial: lesión marrón oscura que se forma en el labio inferior.

Figura 1. Léntigo solar (Fuente: http://www.huidziekten.nl/)

  • Queilitis actínica: lesión precancerosa que generalmente aparece en el labio inferior.
  • Labios tensados, pálidos y delgados.
  • Elactosis: que se caracteriza por flacidez, pliegues verticales y arrugas profundas. Se produce por la destrucción generada por la radiación ultravioleta sobre el tejido conectivo de la piel, es decir, el colágeno y la elastina, que se encuentra en la dermis. Sin este tejido de soporte, la piel pierde fuerza y flexibilidad.
  • Sequedad. Producida por la pérdida de humedad y aceite esenciales. La sequedad podría potenciar signos como el de las arrugas anteriormente mencionado.
  • Melasma: manchas oscuras que aparecen comunmente en mejillas, frente, nariz y barbilla por conbinación de exposición al sol junto a aumento de estrógenos y progestágnos, terapia hormonal ó anticonceptivos orales. Parece ser que afecta con mayor frecuencia a mujeres de piel oscura.
  • Poiquilodermia: dermatosis con placas de piel atrófica. Presenta también telangectasia e irregulariadad pigmentaria. De color pardo rojizo, suele aparecer generalmente en cuello y pecho.
  • Telangectasia (microvarices) en naríz, mejillas y cuello. Por dilatación e pequeños vasos sanguíneos bajo la piel.
  • Atrofia.
  • Palidez.
  • Queratosis actínica: se manifiesta como manchas elevadas, ásperas, escamosas y rugosas de color carne hasta rosa oscuro ó marrón. Se presentan generalmente en le cara, orejas, antebrazos y manos.
  • Cutis romboidal de la nuca: en este tipo de lesiones producidas por una exposición crónica y prolongada en el tiempo al sol se produce un engrosamientos de los estratos más superficiales de la piel y cambios anormales en estratos inferiores.
  • Púrpura actínica ó púrpura senil de Bateman. Se debe a la destrucción por la acción de los rayos ultravioleta de las estructuras de colágeno que soportan las paredes de los pequeños vasos de la piel. Este proceso debilita los vasos y los hace más frágiles ante pequeños impactos.

 

Figura2. Púrpura Senil (Fuente: http://www.saudegeriatrica.com.br/)

    Existen otras lesiones como el lentigo maligno, carcinoma de células basales, cataratas, carcinoma de células escamosas entre otros que si bien tienen mucho en común en lo referente a la etiología quedan quizás fuera del propósito del presnte trabajo.

    El proceso de envejecimiento de la piel sucede de forma natural, pero es importante remarcar que puede presentarse de forma prematura por acción de los rayos ultravioleta UVA y UVB y sobretodo en aquellas personas que no toman precauciones respecto a la exposición solar. En relación a ésto, se debe concretar que la intensidad y la cantidad de signos del fotoenvejecimiento (envejecimiento de la piel por los efectos del sol) están íntimamente relacionados con el hecho constatado de que la piel tiene “memoria” y pasa “factura” de todo a lo que la exponemos y también con la intensidad de las exposiciones (especialmente peligrosas si llegan a “quemaduras solares”), la falta de protección, la edad de inicio (especialmente si la edad de inicio es anterior a los 18-20 años) y pertenecer a los fototipos I, II ó III, cosa que no libra de peligro al resto de fototipos.

 

 

Figura 3. Diferencia entre zona más expuesta que otra (Fuente: http://medicoplastica.com/)

CAUSAS:

    Se estima que los signos de envejecimiento que se observan en una porción de piel expuesta normalmente al sol se debe en un 90% a éste y no a fenómenos fisiológicos.

    La causa fundamental del fotoenvejecimiento es el efecto de los rayos ultravioleta en el ADN de las células sobre las que incide y en el colágeno y la elastina de la piel que tienen como función principal proporcionar firmeza y mantener la estructura de la piel junto a otras fibras. Existen múltiples procesos que conducen al daño del ADN entre los que podemos destacar la formación de dímeros pirimidina-ciclobutano y foto-productos pirimidina-pirimidona, que se sitúan como principales causas de mutaciones genéticas si no son reparados convenientemente. Destruyen el colágeno al estimular la generación de especies reactivas de oxígeno que reacciónan con las moléculas adyacentes incluyendo el mismo colágeno produciendo así pérdida de firmeza. También inhiben la producción de colágeno al disminuir la capacidad de la piel del factor de crecimiento TGF-beta. Las continuas exposiciones a los rayos ultravioleta con la consiguiente acumulación de destrucción de colágeno seguida de reparaciones defectuosas se traduce finalmente en signos visibles de fotoenvejecimiento. Hablamos pués de un daño actínico crónico y acumulativo. Pero una incorrecta exposición solar activa otros muchos mecanismos que afectan negativamente a la integridad de la piel como la actividad proteolítica que se ve aumentada y que contibuye a un cambio anormal de la matriz extracelular y a la degeneración del colágeno y otras fibras de la dermis. Así mismo causa depleción de enzimas oxidantes y antioxidantes. Produce inmunosupresión y liberación de mediadores por activación del sistema neuroendocrino y un aumento de la síntesis y liberación de agentes proinflamatorios con la consiguiente reacción inflamatoria y la generacón de especies reactivas de oxígeno. La liberación de citoquinas proinflamatorias inducida por los rayos ultravioletas produce además de la reacción inflamatoria, inmunosupresión por promoción de la liberación de citoquinas inmunosupresoras, retardando la reacción de hipersensibilidad y al disminuir la actividad de las células presentadoras de antígeno derivando la respuesta inmunológica humoral donde debería ser de tipo celular ante infecciones y células tumorales lo que se traduce en un deficiente reconocimiento de las células tumorales y una mayor susceptibilidad a las infecciones (principalmente intracelulares).

 

 

Figura 4. Efectos de la radiación en la piel (Fuente: http://www.iccestetico.es/)

    La radiación UVB penetra solo hasta los estratos más externos de la piel, dañando el ADN celular a este nivel y causando otros cambios celulares. Los rayos UVA dañan también la epidermis, pero penetran hasta la dermis donde además de producir daño celular, también afectan al colágeno y la elastina presentes en este estrato e incluso puede producir daño a nivel de los vasos sanguíneos.

 

 

Figura 5. Penetración de los rayos en la piel (Fuente: http://www.leadinginstanteyelift.com/)

    En el fotoenvejecimiento, la resultante disfuncionalidad de las células cutáneas así como la destrucción del colágeno y la elastina se deben entre otras razones a un tipo de reacciones químicas intradérmicas radicalarias producidas por radicales libres (especies reactivas de oxígeno como ya hemos comentado). Prácticamente podemos hablar de reacciones de oxidación para definir este tipo de reacciones, entre las especies reactivas de oxígeno y las insaturaciones (muy susceptibles de sufrir oxidación) de los ácidos grasos de las membranas celulares. El cuerpo humano dispone de mecanismos que le permiten contrarrestar las reacciones radicalarias potencialmente dañinas, así como para detener las reacciones de peroxidación lipídica e impedir el acúmulo de sus productos.

    Existen numerosas teorías respecto a los distintos mecanimsos relacionados con la etiología del fotoenvejecimiento producido por la exposición a las radiaciones ultravioletas. Algunas de ellas ya las hemos mencionado en páginas anteriores, pero existen muchas más como inducción a la apoptósis de las células de la piel por activación de la cascada de las caspasas, estimulación de la producción de colagenasas, formación de dímeros de timina, entre otras. Siguiendo esta línea, en la figura 6 podemos constatar como son de numerosos los mecanismos que se activan como respuesta a la interacción de los rayos ultravioletas y las substancias fotosensibilizantes de la piel (S en rojo a la izquierda de la representación) tales como porfirinas, melaninas, nicotinamida y otras…Además se puede observar la importancia que cobra la presencia de las especies reactivas de oxígeno (ROS) en dichos mecanismos. Los ROS pueden actuar directamente sobre los factores de crecimiento (TGF-beta) y los receptores de citoquinas en los queratinocitos y en las células dérmicas estimulando el proceso inflamatorio. Vemos además como la radiación ultravioleta estimula la expresión de la metaloproteinasas (MMPs) e inactiva la síntesis de colágeno. Exite un estudio que muestra como la activación por parte de los ROS de la ruta del MAP (mitogen-activated protein) quinasa ó MAPK en inglés, resulta en la producción de colagenasa que deriva en la degradación del colágeno.

 

Figura 6. Efectos de la radiación en el piel (Fuente: http://www.nature.com/)

    Son actualmente los agentes considerados como principales para el ser humano en la prevención de las reacciones radicalarias y en la eliminación de los radicales libres:

  • La vitamina E que ha mostrado un papel protector de la integridad de las membranas y al aplicarla tópicamente ser capaz e disminuir la reacción eritematosa, la inmunosupresión y los signos del fotoenvejecimiento en general. Es capaz de disminuir la producción de melanina.
  • Los carotenos.
  • La vitamina A.
  • La vitamina C que es el antioxidante que más abunda en la piel. Es cofactor en la síntesis de colágeno y puede disminuir el oscurecimiento de la piel inhibiendo al tirosina. Puede mejorar la función barrera de la piel.
  • La superóxido dismutasa.
  • La tioredoxin-reductasa.
  • La catalasa.
  • La glutation peroxidasa y la glutation reductasa, entre otros

    A todo lo dicho anteriormente debemos incluir el efecto de los contaminantes externos, ya que reducen la hidratación cornea que junto a la disfuncionalidad celular ya mencionada producen una deficiente reparación cutánea, lo que a su vez se traduce en una pérdida activa de la humedad por la piel y las arrugas.

PREVENCIÓN:

    Hoy en día disponemos de numerosas teorías y estudios respecto al origen y prevención del fotoenvejecimiento. A este respecto y tras la pertienente revisión bibliográfica, parece ser que en general se acepta que los principales pilares de la prevención son el uso de protectores solares adecuados, el consumo de retinoides para prevenir la activación de colagenasas y estimular la producción de colágeno y el uso de antioxidantes para reducir y eliminar los radicales libres.

    Existen diversos factores de riesgo sobre los que podemos incidir y varias medidas preventivas que podemos tomar para evitar un envejecimiento prematuro de la piel. El primero y más importante es disminuir la exposición a los rayos ultravioleta limitando las horas de exposición solar y seleccionando las horas de menor intensidad de radiación solar (evitar la exposición entre las 11 am y las 3 pm). Otras líneas de actuación serían:

  • Cubrir el cuerpo con ropa adecuada, gafas de sol, sombrillas ó tiendas y usar sombreros de ala ancha.
  • Uso de filtros ó pantallas solares con garantía de marca de amplio expectro, con un SPF mínimo de 30, protección UVA y UVB que debe estar claramente especificado en el etiquetaje (existen componenetes que puede ofrecer protección frente a ambos a la vez como oxibenzona, cinnamatos (octilmetil cinnamato y cinoxato), sulisobenzona, salicilatos, dióxido de titanio, óxido de zinc y avobenzona). Prestando especial atención a la cara, las orejas, el cuello, los lábios y las manos. Así mismo en el caso de las mujeres, el escote es un área que requiere especial vigilancia también. Se debe usar abundántemente para conseguir su efecto y debe reponerse tras bañarse ó realizar ejercicio intenso. Los componentes de los protectores solares pueden clasificarse en químicos (orgánicos), físicos (inorgánicos), orgnominerales y biológicos. Los componentes físicos son partículas minerales que reflejan los rayos UVA y UVB así como la luz y no interactúan con la piel. Los químicos son compuestos orgánicos sintéticos que absorben algunos rayos UVB y/o UVA (cada uno un subconjunto de rayos diferente) e interactúan químicamente con la piel. Los organominerales, serían una mezcla de los dos primeros capaces de las dos acciónes, relfejar y absorber. Respecto a los biológicos serían por ejemplo las vitaminas A, C y E (presentes de forma natural en la piel) que en realidad no absorben ni reflejan radiaciones aunque se llamen filtros pero si ayudan a contrarestar los efectos perjudiciales de los radicales libres. Como colofón de este apartado comentar que en la revisión bibliográfica se ha dejado ver una importante cantidad de opiniones opuestas respecto a cuales son mejores o peores. En general los filtros físicos se dice que son efectivos e inocuos pero de una galénica poco agradeble y por lo tanto hace pensar que la adherencia podría peligrar. Respecto a los químicos, al interacturar con la piel da lugar a un importante ramillete de posiciones respecto al mayor riesgo de producir alergias y reacciones indeseadas. Finalmente se habla de los filtros físicos en nanopartículas, que eliminan el color blanco de los filtros físicos tradicionales y además los hacen mucho más agradables a la hora de usarlos. Pero una vez más las opiniones son divergentes. Existe un colectivo importante que se mantiene alerta ante la posibilidad de que un mismo compuesto no se comporte igual simplemente por el cambio de tamaño y también al hecho de que en forma de nanopartícula aumente su poder penetrante y llegue a tener incluso efectos sistémicos. En cualquier caso siempre es preferible la figura 8 a la figura 7.

 

Figura 7. (Fuente: https://veranoysusriesgos.wordpress.com/)

 

Figura 8. (Fuente: http://www.extremovillaflores.com/)

  • Evitar el uso de cabinas de bronceado.
  • Tener muy en cuenta que aunque las zonas perpendiculares al sol son las de mayor riesgo, otras aparentemente más resguardadas pueden recibir la radiación reflejada siendo especialente llamativo en playas y en la nieve. Por todo ello la protección debe ser integral.
  • Buscar la sombra de árboles, edificios…siempre que se pueda.
  • Desconfiar de los días nublados, ya que aproximadamente el 80% de las radiaciones ultravioletas van a seguir llegando hasta nosotros.
  • Consultar el www.aemet.es/es/eltiempo/prediccion/radiacionuv donde podemos consultar el denominado Índice Ultravioleta (UVI) que va de 0-16, considerándose extremo a partir de 10.

    Respecto al uso de antioxidantes, existen numerosos estudios epidemiológicos que apoyan el papel protector de los mismos frente a los efectos de las radiaciones solares. Su función principal (entre otras) radica en mantener la actividad de las enzimas oxidativas impidiendo la generación de radicales libres. El selenio es imprescindible para la activdad de la glutation peroxidasa y la tioredoxin-reductasa de gran importancia en la gestión del estrés oxidativo. Existe un estudio doble ciego que relaciona retraso en la aparición de eritema cutáneo tras exposición solar y además aumento de los niveles séricos de una metaloproteinasa relacionada con la fotoprotección tras la administración oral de un compuesto de betacaroteno, vitamina C, vitamina E, proantocianinas y selenio Greul et al. (2002). Otro estudio relaciona fotoprotección y administración oral de licopeno del tomate. También se ha relacionado a la vitamina B3 con un efecto preventivo frente a la inmunosupresión de los rayos UVA y UVB. Del mismo modo se ha relacionado la ingesta de betacaroteno con la reducción de la inmunodepresión cutánea producida por la exposición solar. Otras investigaciones señalan el doble efecto protector solar y antioxidante de una combinación específica de ácido ferúlico, vitamina C y vitamina E. Kang et al. (2003) muestran en sus investigaciones como el uso e antioxidantes (en concreto genisteina y N-acetil cisteína) es capaz de inhibir la producción de colagenasas inducida por los ROS. En general todas las teorías tieden a afirmar que la combinación de antioxidantes con propiedades diferentes ofrece un efecto superior al de la suma de los mismos individualmente. Así pues podemos hablar del producto Pycnogenol extraído de la corteza del pino marítimo francés rico en procianidinas llamadas también proantocianidinas que en el estuido (Sime y Reeve, 2004) mostró tener la capacidad de prevenir el edema en ratones expuestos a dosis controladas de radiación ultravioleta al aplicarlo tópicamente. Así mismo en el estudio Saliou et al. (2001) se mostró el mismo efecto en 21 voluntarios humanos a los que se les administró oralmente. Otro compuesto de tipo polifenólico llamado Silimarin extraído de las semillas de la planta Silybum marianu ha demostrado ser un potente agente frente a la dimerización de la tiamina en las células dérmicas por exposicón a radiaciones ultravioletas si es aplicado tópicamente antes ó justo después de dicha exposición Dhanalakshmi et al. (2004). También demostró tener actividad antioxidante, antiinflamatoria e inmunomoduladora que podría tener un efecto protector frete al fotoenvejecimiento Katiyar et al. (2005). El coenzima Q10 es un potente antioxidante presente en todas las células del ser humano como parte de la cadena de transporte electrónico. Existen estudios que indican que el coenzima Q10 tiende a mermar a mediada que envejecemos y otros que indican que es la primera barrera antioxidante en agotarse, por delante de las vitaminas C y E y el glutation, frente a los efectos de los rayos ultravioleta sobre la piel. El extracto de Polypodium leucotomos (PL) que proviniente de un helecho tropical ha demostrado la capacidad de disminuir de la fototoxicidad en sujetos expuestos a radiaciones ultravioletas y que lo tomaron oralmente. En el estudio Philips et al. (2003) el PL mostró ciertas capacidadades como mantener la integridad de la de las membranas celulares reduciendo la peroxidación lipídica, estimular la expresión de la elastina e inhibir la expresión de la metaloproteasa-1 (MMP-1). Otros estudios muestran la capacidad del PL para depurar los ROS a través de la inhibición en la enzima cox-2, para modular la respuesta inflamatoria mediante el control de las respuestas Th1/Th2, para acelerar la eliminación de fotoproductos y daño oxidativo, para el aumento de la proporción de la glutation reducida frente a la oxidada, para la disminución de la glutation oxidasa y para el aumento (evitano entre otras cosas su apoptosis), correcta migración y mantenimiento de una morfología normal de las células de Langerhans (células dendríticas presentadoras e antígeno) ejerciendo de este modo una actividad inmunoreguladora beneficiosa. Utilizado previamente a la exposición se ha visto que aumenta la supervivencia celular al inhibir la expresión del factor de necrosis tumoral alfa, la inducción de óxido nítrico sintetasa y la apoptosis. Se ha mostrado también como un eficaz inhibidor de la degradación del t-UCA (derivado de la histidina con efecto fotoprotector y depurador de ROS) por la acción de la radiación ultravioleta.

    Existen otros estudios que podrían indicar un mayor efecto fotoprotector al combinar tratamietos orales y tópicos como es el caso del estudio Passi et al. (2003).

    La epidemiología indica que existe relación entre el fotoenvejecimiento y ciertos estilos de vida como fumar, dieta deficiente u obesidad entre otros. Respecto a la dieta para promover la manutención de una buena función antioxidante es fundamental un alto consumo de frutas y verduras. También es importante como es de esperar mantener una correcta hidratación. Para todo ello sería adecuado seguir el modelo meditarráneo promovido por la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC):

 

Figura 9. Pirámide de la correcta hidratación de la SENC (Fuente: http://www.vitonica.com/)

 

Figura 10. Pirámide de la alimentación de la SENC (Fuente: http://www.saluddealtura.com/)

    Existen alimentos que promueven la síntesis de melanina por ser ricos en carotenos. Generalemente son de color anaranjado como las zanahorias, los boniato, la calabaza, los albaricoques… y también otros como espinacas, perejil, berros o brócoli. Además, los efectos nocivos de los rayos UV son contrarrestados en parte por la vitaminas A que se obtiene de los mismos alimentos que los carotenos. La vitamina C la obtenemos de la pimienta roja, el perejil, la fruta… y la vitemina E de frutos secos, espárragos, olivas…

NOVEDADES:

    Algunas investigaciones y artícuos de opinión parace que dirigen los estudios futuros sobre fotoprotección hacia el uso de enzimas reparadoras de ADN así como en el uso de oligonucleótidos que acentúen la capacidad endógena del organismo para la reparación de ADN.

    Otras investigaciones recientemente publicadas muestras prometedores avances con el extracto e las hojas del Schinus terebinthifolius con actividad fotoprotectora UVB incluso superior a la del ácido ascórbico ó el beta-caroteno entre otros comparadores. Bulla et al. (2015).

 

Figura 11. Schinus terebinthifolius (Fuente: http://fichas.infojardin.com/)

    En el estudio publicado en diciembre de 2014 (Kim, Woo, Kim, Park y Hwang, 2014) se muestra el potencial de la Aaptamine, alcaloide marino, aislado de esponjas marinas. Aunque no se pudo elucidar el efecto fotoprotector del alcaloide si observaron prometedores resultados tales como la supresión de ROS que desactiva las rutas de la MAPK y la MMPs en fibroblastos humanos irradiados. También hizo disminuir citoquinas proinflamatorias como la cox-2, el factor de necrosis tumoral alfa, la inteleuquina 1beta entre otras en queratinocitos humanos irradiados.

    En otros avances publicados en octubre de 2014 (Im, Song, Lee, Yeon, Um y Chae, 2014) se estudia la capacidad para reducir la longitud y profundidad de arrugas causadas por la radación ultravioleta del extracto de hojas y tallo fermentado/ no fermentado de la Cyclopia intermedia con resultados positivos.

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